PRENSA | Notas de interés o o

05/12/2016

Donald Trump aportó nubarrones al cambio climático

Una delegación oficial argentina participó de la 22ª Sesión de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP22) en la ciudad marroquí de Marrakech donde se hizo un llamamiento a la “justicia climática” entre los pueblos, ante más de 30.000 personas provenientes de 190 países.

Una delegación oficial argentina participó de la 22ª Sesión de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP22) en la ciudad marroquí de Marrakech donde se hizo un llamamiento a la “justicia climática” entre los pueblos, ante más de 30.000 personas provenientes de 190 países.

El Acuerdo de París adoptado en diciembre de 2015 tiene como objetivo principal mantener el aumento de la temperatura promedio global por debajo de los 2º centígrados con respecto a la era preindustrial, y proveer cooperación entre los países para afrontar las consecuencias.
En Marrakech, fue el momento de demostrar la voluntad política de pasar a la acción, de hacer más cosas y más de prisa para descarbonizar las economías nacionales acordando las reglas del juego que regirán la implementación de las metas del histórico Acuerdo del Clima de París.
Con este objetivo climático, los países fijaron y comprometieron sus propias metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que deben ser actualizadas cada cinco años.
Argentina ratificó el Acuerdo de París con la sanción de la adhesión en el Congreso el 1 de septiembre pasado y en Marrakech presentamos un compromiso que amplía el suscripto por la gestión anterior, comprometiendo una mayor meta de reducción de GEI.
Un aspecto importante para cumplir con los objetivos trazados es la transición mundial a las energías renovables. En este punto, se observa que los responsables políticos, las empresas y los inversores que se aferran a la vieja economía gris lo hacen corriendo un riesgo ya que el financiamiento para ellos se tornó escaso y por ende más caro. Cuando se examina de manera integral, a nivel global, la escala y el ritmo de cambio, los avances son sorprendentes aunque no del todo inesperados.
La velocidad y la naturaleza global de este cambio es bastante diferente de todo lo que se ha visto en los tiempos modernos para los mercados de energía, de áreas tan diversas como las tecnologías de baterías y vehículos eléctricos a las nuevas tarifas solares en mínimos históricos según las adjudicaciones de las subastas de los programas de desarrollo de las energías renovables de distintos países como el nuestro. Unos mínimos que van a seguir cayendo de acuerdo a las previsiones ya que la fuente de estas energías es permanente y gratuita.
Los grandes mercados como China, India, Alemania, y el Reino Unido vienen avanzando a paso firme, párrafo aparte merece lo que sucede en los Estados Unidos. Los avances más espectaculares se observaron en las exposiciones de países como México, Canadá, Chile, Marruecos y también Argentina donde las mejoras han sido significativas.
La última edición del Informe del Mercado Renovable a Mediano Plazo de la Agencia Internacional de Energía (AIE) sostiene que las energías renovables crecerán un 13 por ciento más entre 2015 y 2021 con relación del año pasado. Durante este período, se espera que los costos caigan un 25% para la solar fotovoltaica y 15 por ciento de la energía eólica.
Durante los próximos cinco años, las renovables seguirán siendo la fuente de más rápido crecimiento para la generación eléctrica, con una participación de un 23 % en 2015 creciendo hacia el 28 % para el 2021. Datos que estimo serán aún mejores.
Ahora bien, en Marrakech también hubo nubes, aunque no tóxicas sino oscuras, que trajeron dudas sobre el éxito futuro de las metas del Acuerdo y que pueden complicar el desarrollo vertiginoso de las renovables. Estas nubes vinieron a partir de la elección a presidente de los Estados Unidos, producto de las declaraciones de campaña del presidente electo Donald Trump. En su único discurso sobre la política energética antes de las elecciones, Trump dijo que rescindiría las regulaciones ambientales “destructoras de trabajo” dentro de los 100 días de tomar posesión del cargo y que cancelará el Acuerdo Climático alcanzado el año pasado en París.
Estas declaraciones tuvieron un correlato concreto al día siguiente de su elección como presidente americano. Las acciones del mayor grupo operador de carbón del mundo, Glencore Plc, subieron más de 7 por ciento ese miércoles, al tiempo que las acciones de Vestas Wind Systems, el mayor fabricante de turbinas eólicas del mundo, cayeron hasta un 13 por ciento. Las acciones de otros grandes grupos mineros de carbón, como Anglo American Plc, BHP BillitonPlc y Río Tinto Plc, subieron entre el 2 y el 4 por ciento ese mismo día. Mientras tanto, los valores de los fabricantes de generadores eólicos Gamesa Corp. Tecnológica SA y Nordex SE cayeron al igual que los valores de los fabricantes de paneles solares SunPower Corp., First Solar Inc. y Canadian Solar Inc. Este movimiento bursátil puede predecir que los combustibles fósiles más intensivos en la generación de GEI hacen un regreso, mientras que la lucha contra el cambio climático y la inversión en energía sustentable, puede sufrir.
Trump ha prometido un cambio dramático en la política energética de Estados Unidos, desde la apertura de la perforación nacional de petróleo y gas en Alaska hasta la eliminación del Plan de Energía Limpia que afecta al carbón. Con el carbón gozando de una recuperación, la lucha contra el cambio climático va a sufrir al ver incumplidas las metas propuestas en el Acuerdo recientemente ratificado.
Ahora bien, desde el punto de vista político sería difícil, aunque no imposible, para Trump retirarse del Acuerdo de París. También es cierto que el presidente Trump no necesita renunciar al Acuerdo de París para descarrilar el proceso. Tan sólo basta con no girar los 25 mil millones de dólares que su país se comprometió a aportar al Fondo Verde del Clima de la ONU para apoyar a los países en desarrollo. Desfinanciarlo dificultaría efectivamente el crecimiento de las energías renovables al desestabilizar a los inversionistas que necesitan financiar los desarrollos a futuro. Aunque el impacto de esta medida no se sentiría directamente en las decisiones soberanas de los países respecto de su generación energética interna, si lo encarecería parcialmente.
Estas dudas comenzarán a disiparse cuando Trump anuncie su elección para secretario de Energía. Seguramente, confirmaremos que la industria de combustibles fósiles, que durante los últimos cuatro años ha estado a la defensiva con Obama, encuentre un amigo en la Casa Blanca.
De todas maneras, esta revolución a la que estamos asistiendo con las energías renovables no tiene marcha atrás, aunque el cumplimiento de las metas globales de lucha contra los GEI pueda sufrir retrocesos en los países más necesitados de apoyo para financiar la cruzada.
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te recomiendo que leas la nota "Donald Trump aportó nubarrones al cambio climático": http://www.mariobarletta.com/nota-donald-trump-aporto-nubarrones-al-cambio-climatico-85.html, publicada en la pagina web de Mario Barletta, pre-candidato a Diputado Nacional por la Provincia de Santa Fe.
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